Los incendios de este verano en la cordillera Cantábrica han golpeado de lleno a varias especies únicas y muy amenazadas: han quemado más de la mitad de los rodales de Geranium dolomiticum en El Bierzo —un geranio del que solo existen dos poblaciones en el mundo—, entre el 8% y el 15% del ya reducido hábitat del urogallo cantábrico y el 17% de las subcuencas donde vive el desmán ibérico. También se han visto afectados el área de los lobos (28% donde se conocen grupos), del oso pardo cantábrico (25% en general y hasta el 58% en su zona de expansión suroccidental) y buena parte de otras plantas y aves ligadas a estos ecosistemas. El País
Los científicos que firman el informe alertan de que son “números que asustan” y reclaman que estas especies irreemplazables se incorporen explícitamente a los planes contra incendios: disponer de cartografía actualizada de sus hábitats, diseñar medidas preventivas que no degraden aún más el medio, extremar el cuidado en las técnicas de extinción y, en las zonas críticas, suspender temporalmente actividades como la caza, la ganadería o los clareos forestales para dar una oportunidad a la recuperación.


