En 2025, el mundo se encamina a cerrar como uno de los años más cálidos (probablemente el segundo, tras 2024, según Copernicus), y ese calor extra ha alimentado olas de calor más largas e intensas, además de sequías, incendios y episodios de lluvias extremas e inundaciones.
El grupo científico World Weather Attribution analizó 22 desastres este año y concluyó que 17 fueron más probables o más graves por el cambio climático; también advierte de que la desinformación puede empeorar el impacto (por ejemplo, dificultando evacuaciones) y que, aunque la adaptación ayuda, no basta sin recortes rápidos de emisiones y dejar los combustibles fósiles.


