Un estudio publicado en Nature sugiere que los colores vivos y los patrones llamativos de las alas de las mariposas funcionan también como una estrategia de defensa. Al analizar 397 especies europeas y recrear mediante un modelo informático la visión de las aves, los investigadores observaron que el movimiento de las alas genera ilusiones ópticas capaces de distorsionar la percepción de la velocidad, la posición y la dirección de vuelo. De este modo, cuanto más contrastados y complejos son ciertos patrones, más difícil puede resultar para un depredador calcular dónde se encuentra realmente la mariposa.
Los científicos comprobaron esta hipótesis también mediante un experimento con voluntarios que intentaban “cazar” mariposas virtuales en una pantalla: en la mayoría de los casos fallaban o golpeaban zonas no vitales. El trabajo plantea así una posible explicación adicional a la extraordinaria diversidad de colores y diseños de estos insectos, junto a otras funciones ya conocidas como el cortejo, la regulación de la temperatura, el camuflaje o la advertencia de toxicidad. Los propios investigadores reconocen, sin embargo, que todavía falta comprobar hasta qué punto este efecto se reproduce frente a depredadores reales en la naturaleza.


