Una mancha blanca detectada en 2022 en el suroeste del Mar Menor se ha convertido en una grave amenaza para su ecosistema. El fenómeno, conocido como whiting, se produce cuando el aumento del pH provoca la formación de microcristales de calcita que vuelven el agua lechosa y bloquean la entrada de luz. La mancha ocupa 12,3 kilómetros cuadrados, aproximadamente el 9% de la laguna, y ha causado la desaparición de siete kilómetros de vegetación submarina.
La pérdida de estas praderas, esenciales como refugio y zona de cría, ha reducido drásticamente la diversidad de peces: de 21 especies en las áreas sanas se pasa a diez en los límites de la mancha y a solo tres en su núcleo. Han desaparecido animales como los caballitos de mar, los peces pipa y las doradas. Los científicos aún desconocen cuánto durará el fenómeno, aunque apuntan a la llegada continua de aguas subterráneas cargadas de nitrógeno y carbonatos procedentes de décadas de agricultura intensiva.


