Un estudio basado en el seguimiento de 57.201 bandadas de cuatro especies de golondrinas y una de aviones ha descubierto que estas aves se orientan mejor durante sus migraciones cuando viajan en grupos numerosos. Mediante radares meteorológicos, capaces de detectar concentraciones de más de 100.000 individuos, los investigadores comprobaron que las bandadas más grandes se desviaban menos de la dirección migratoria correcta que las pequeñas.
Esta mayor precisión se explica por la inteligencia colectiva: no existe un ave que guíe al resto, sino que cada individuo aporta información sobre el rumbo y el grupo combina esas pequeñas decisiones hasta encontrar una ruta más fiable. Sin embargo, el estudio también detectó que las bandadas han disminuido de tamaño durante las últimas décadas, lo que podría dificultar su orientación y su regreso a las zonas de cría, aunque todavía no se ha demostrado cuál será el impacto real de esta tendencia.


