Un estudio con seis colonias de la hormiga carpintera Camponotus fellah ha descubierto que no existen individuos especializados permanentemente en atender a sus compañeras heridas. Esta labor recae principalmente en obreras que atraviesan una etapa de transición entre el cuidado de las crías y la búsqueda de alimento. Durante ese periodo, que suele durar unos veinte días, recorren más zonas del hormiguero y mantienen un mayor número de contactos con otras hormigas.
Los investigadores también comprobaron que las obreras con más interacciones previas y mayor cercanía espacial con una hormiga herida tienen más probabilidades de prestarle ayuda. El hallazgo muestra que la atención de las heridas no se organiza mediante una jerarquía ni depende únicamente de encuentros casuales, sino de las relaciones sociales construidas dentro de la colonia. Así, las hormigas mejor conectadas actúan como cuidadoras temporales y contribuyen a proteger la supervivencia colectiva.


