Un estudio publicado en Physical Review E ha descubierto que el canto de las ballenas puede dar la impresión de propagarse bajo el agua a velocidades muy superiores a las habituales. El fenómeno se produce porque una parte del sonido viaja directamente hasta los hidrófonos, mientras otra rebota en la superficie del océano antes de llegar. La interferencia entre ambas señales puede desplazar el punto de máxima intensidad de la onda y hacer que los cálculos indiquen velocidades de hasta unos 3.000 metros por segundo, el doble de la velocidad normal del sonido en el agua.
Sin embargo, esto no significa que las ballenas estén rompiendo las leyes de la física. Lo que parece desplazarse a una velocidad extraordinaria es el pico de la onda, no la información que transporta, que sigue respetando los límites establecidos por la relatividad especial de Einstein. El hallazgo, además de mostrar un curioso vínculo entre la acústica submarina y la física, podría ayudar a mejorar los sistemas utilizados para localizar y seguir a las ballenas mediante sus vocalizaciones. Los investigadores quieren ahora comprobar experimentalmente el fenómeno y estudiar si un efecto parecido puede producirse también con la luz.


