Un equipo de investigadoras de la Universidad de Cádiz ha detectado por primera vez microplásticos en diez playas de la isla Decepción, en la Antártida, un hallazgo que demuestra que ni siquiera uno de los entornos más remotos del planeta está a salvo de la contaminación plástica. El estudio, publicado en Marine Pollution Bulletin, encontró entre 2 y 31 partículas por kilogramo de arena y establece una referencia inicial para futuros seguimientos ambientales en la zona.
Los resultados indican que la mayoría de los microplásticos hallados son fragmentos procedentes de la degradación de plásticos de mayor tamaño, y no pellets industriales, lo que sugiere una presencia prolongada en el medio. Entre los materiales más frecuentes están el polietileno y el PVC, comunes en bolsas, envases, tuberías o cables. Las investigadoras apuntan a que estos contaminantes pueden haber llegado por actividad científica, turística o pesquera, o por transporte oceánico desde otras latitudes, y prevén comparar estos datos con nuevas muestras y mantener análisis periódicos.


