La investigación científica advierte que los pesticidas agrícolas no solo afectan a los organismos visibles como insectos o plantas, sino que están alterando de forma profunda la vida bajo tierra, donde reside la mayor parte de la biodiversidad del suelo. Sustancias químicas comunes en la agricultura convencional pueden modificar la composición y el funcionamiento de comunidades de microorganismos, lombrices, hongos y otros organismos esenciales para la salud del suelo. Estos cambios, a su vez, afectan procesos clave como la descomposición de materia orgánica, el ciclo de nutrientes y la estructura del suelo. (elpais.com)
Los científicos señalan que la degradación de la vida del suelo puede tener efectos indirectos en la productividad agrícola y en la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático, al debilitar funciones ecológicas que sostienen la fertilidad y la estabilidad de los terrenos. Por ello, piden una reevaluación de cómo se usan estos químicos, así como más estudios para entender su impacto a largo plazo y promover prácticas agrícolas que protejan tanto la superficie como el subsuelo.


