La primera suelta experimental de 30 urogallos cantábricos criados en cautividad en el centro de Valsemana, en León, ha tenido un resultado muy negativo: solo ha sobrevivido una hembra. Los otros 29 ejemplares murieron principalmente por ataques de zorros, martas y aves rapaces, y la mayoría no logró superar sus primeros 15 días en libertad. La superviviente, identificada como H-CCU, lleva más de 200 días en el monte, se ha adaptado al entorno y ha sido observada junto a otros urogallos durante la época de celo.
Los responsables del programa consideran que la experiencia permitirá mejorar futuras reintroducciones, especialmente enseñando a las aves criadas en cautividad a reconocer los peligros y a evitar dormir cerca del suelo. Sin embargo, algunos científicos cuestionan la eficacia de estas sueltas y señalan que la recuperación de la especie, en peligro crítico de extinción, exige también proteger su hábitat frente a incendios, infraestructuras, molestias humanas y otros factores que han contribuido a su declive.


