La conciencia ambiental se mantiene firme en España pese a las crisis económicas y políticas. La mayoría de la población considera que la naturaleza posee un valor propio y que protegerla es esencial tanto para el bienestar como para la supervivencia humana.
Aunque existe una preocupación general por la pérdida de biodiversidad, el conocimiento se concentra en especies emblemáticas como el lince ibérico, el lobo o el oso pardo. Aun así, una amplia mayoría apoyaría medidas para recuperar especies amenazadas, incluso si implicaran ciertas restricciones económicas, convencida de que conservar los ecosistemas es compatible con el progreso.


