El hallazgo en la Colina de los Quemados, en Córdoba, corresponde a un hueso del carpo de la pata derecha de un elefante, localizado durante unas obras de ampliación del Hospital Provincial. La datación por carbono 14 lo sitúa entre los siglos IV y III a.C., coincidiendo con el periodo de la Segunda Guerra Púnica y con la época de Aníbal. Los arqueólogos destacan que sería el primer resto físico hallado en Europa de uno de los elefantes vinculados al ejército cartaginés.
La importancia del descubrimiento va más allá del propio animal: aporta una prueba arqueológica directa sobre el uso de elefantes de guerra en la Antigüedad, algo conocido hasta ahora sobre todo por fuentes escritas e imágenes. Además, el contexto del hallazgo sugiere un episodio bélico desconocido en Córdoba que no aparece narrado por autores clásicos como Tito Livio o Polibio, lo que abre la posibilidad de encontrar nuevos restos similares en excavaciones o incluso en almacenes de museos.


