El artículo cuenta el caso de Satureja, una hembra de lince ibérico nacida en 2021 que fue fotografiada en octubre de 2025 en Jaén con un pelaje casi completamente blanco, algo muy inusual en la especie. Seis meses después, nuevas imágenes del fotógrafo Ángel Hidalgo muestran que el animal está recuperando poco a poco sus tonos habituales pardos y anaranjados durante la muda primaveral, al perder el pelo de invierno, que en su caso era blanco. La lince parece estar sana y ha sido vista acompañada de una de sus crías del año anterior.
La causa de este cambio de color sigue siendo un misterio: la Junta de Andalucía descarta el albinismo y el leucismo, y estudia si pudo deberse a algún producto usado en el campo o a una predisposición genética. Ya hubo otro caso parecido, el de una hembra llamada Inés, que también recuperó su color tras la muda. Los técnicos intentaron capturar a Satureja para hacerle pruebas, pero no lo consiguieron; los intentos se han suspendido durante la época de reproducción y cría.


