Un estudio publicado en Nature confirma que el sueño no es exclusivo de animales con cerebro complejo: las medusas también duermen unas ocho horas al día y, además, se echan siestas. Dormir es una función biológica universal que permite reparar el cerebro, consolidar la memoria y reducir el estrés celular. Durante el sueño disminuye el metabolismo cerebral, se activan mecanismos de reparación del ADN y se reducen los daños provocados por la vigilia, el estrés oxidativo y la inflamación. La privación de sueño, en cambio, aumenta el daño genético, especialmente en las neuronas.
Investigadores de la Universidad Bar-Ilan observaron que especies como Cassiopea andromeda duermen aproximadamente un tercio del día, descansan por la noche y realizan breves siestas diurnas, reguladas por la luz y la necesidad interna de dormir. El estudio sugiere que el sueño pudo evolucionar muy pronto como un mecanismo para proteger el ADN y reducir el estrés celular. Estos hallazgos refuerzan la idea de que dormir bien no solo es clave para la salud cerebral, sino también para ralentizar el envejecimiento y disminuir el riesgo de enfermedades asociadas al daño genético.


