El incendio de la Sierra Norte de Guadalajara ha arrasado más de 32.000 hectáreas de un espacio de enorme valor ecológico, donde conviven robledales, pinares naturales, hayedos, turberas y bosques de ribera. Las llamas amenazan el hábitat de especies vulnerables como el lobo ibérico, cuya población local cuenta con cuatro manadas, y pueden obligarlas a desplazarse por la pérdida de refugio, alimento y territorio.
Los animales pequeños o con crías tienen muchas menos posibilidades de escapar. Entre los más afectados podrían encontrarse la musaraña ibérica, varios anfibios y reptiles, aves rapaces con pollos en los nidos y la mariposa apolo, cuya reducida población podría desaparecer si el fuego ha alcanzado su principal zona de reproducción. Tras el incendio, también preocupa la erosión del suelo y la llegada de cenizas a ríos y embalses, por lo que la recuperación ambiental podría prolongarse durante años.


