Un equipo de investigadores ha documentado en el Golfo de California una técnica de alimentación nunca descrita hasta ahora en las orcas. En dos episodios registrados en julio de 2024 y septiembre de 2025, los cetáceos actuaron de forma coordinada para fragmentar cadáveres de peces luna de cola afilada, una especie que puede alcanzar los tres metros de longitud y pesar hasta 2.000 kilos. Una orca sujetaba al pez por la aleta caudal mientras otra embestía a gran velocidad y, justo antes del impacto, la primera lo soltaba, provocando que sus tejidos se dispersaran en numerosos fragmentos.
Los investigadores creen que esta conducta no servía para matar a la presa, que ya estaba muerta, sino para dividirla en porciones más fáciles de consumir y compartir, especialmente con los ejemplares jóvenes. En uno de los casos, un juvenil se alimentó de los fragmentos pequeños mientras los adultos comían las partes principales. Aunque también se plantea que pueda existir un componente de juego, harán falta más grabaciones de calidad para identificar a las orcas y saber si esta estrategia pertenece a un mismo grupo o está más extendida.


